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Accidente de circulación

En el ámbito de los daños ocasionados con motivo de la circulación de vehículos a motor se ha de tener en cuenta el Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de vehículos a motor, que establece un dobe régimen de imputación de responsabilidad, diferenciando:

 

  • Por una parte, la causación de daños a las personas, de cuya responsabilidad sólo quedará exonerado el conductor cuando pruebe que los daños fueron debido únicamnte a la conducta negligente del perjudicado o a fuerza mayor extraña a la conducción.
  • Por otra parte, en cuanto a los daños en los bienes, el conductor responderá frente a terceros cuando resulte civilmente responsable según lo establecido en el artículo 1902 y siguientes del Codigo Civil.

 

El articulo 1 de la referida Ley sobre responsabilidad Civil dispone“ El conductor de vehículos a motor es responsable, en virtud del reisgo creado por la conducción de estos, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación.
En el caso de daños a las personas, de esta responsabilidad sólo quedará exonerado cuando prube que los daños fueron debidos únicamente a la conducta o la negligencia del perjudicado o a fuerza mayor extraña a la conducción o al funcionalmiento del vehículo; no se considerarán casos de fuerza mayor los defectos del vehículo ni la rotura o fallo de alguna de sus piezas o mecanismos.

En el caso de daños en los bienes,el conductor responderá frente a tercero cuando resulte civilmente responsable según lo establecido en los articulos 1902 y siguientes del Codigo Civil, artículos 109 y sigueintes del Codigo Penal, y según lo dispuesto en esta ley.

Si concurrieran la negligencia del conductor y la del perjudicado, se procederá a la equitativa moderación de la responsabilidad y al reparto en la cuantía de la indemnización, atendida la respectiva entidad de las culpas concurrentes.

El propietario no conductor responderá de los daños ocasionados a las personas y en los bienes ocasionados por el conductor cuando esté vinculado con este por alguna de las realciones que regulan los artículos 1903 del Cc Y 120.5 del Código Penal. Esta responsabilidad cesará cuando el mencionado propiedtario pruebe que empleo toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño”

 

Las respectivas pretensiones de resarcimiento por daños personales y por daños materiales quedan, pues, sujetas a distintos presupuestos constitutivos en lo ateniente al régimen de responsabilidad del conductor demandado y, por tanto, de distribución de la carga de la prueba, pues así como:

 

  • Para los daños corporales el conductor incurre en una responsabilidad objetiva atenuada, o responsabilidad por riesgo, de la que únicmante puede liberarse demostrando la culpa exclusiva del perjudicado o la concurrencia de fuerza mayor.
  • Por el contrario, la responsabiidad por la casuación de daños materiales no se genera con ese carácter objetivo, sino que requiere la concurrencia del elemento subjetivo de la culpa del conductor, de manera que el perjudicado deberá demostrar cumplidamente que el resultado dañoso es consecuencia de la culpa o megligencia de quien pretende responsable.

 

Con base a esta responsabilidad objetiva se impone la obligacion de suscribir el seguro obligatorio, por cuando dispone el art. 2.1 “ Todo propietario de vehiculos a motor que tenga su estacionamiento habitual en España vendra obligado a suscribir un contrato de seguro por cada vehículo de que sea titular que cubra, hasta la cuantía de los límites del aseguramiento obligatorio, la responsabilidad civil a que se refiere el art 1.

La ley 30/1995 estableció un baremos que cuantifica los daños indemnizables, que son actualizados anualmente por las correspondientes Reosoluciones de la Dirección General de Seguros. La sentencia del Tribunal Constitucional 181/200, de 29 de junio, declaro la constitucionalidad del baremo, si bien declara la inconstitucionalidad del mismo cuando hubiera culpa relevante, pues en tal caso se fijará por el Juez la cuantía a indemnizar.

Se considera en general, que la responsabilidad que deriva para el poseedor de un vehículo a motor, por los daños que ocasiones el mismo mientras es utilizado, es una responsabilidad por riesgo, es decir derivada del simple hecho de aquella posesion o utilizacion, prescindiendo de la culpa de las personas que las manejan. Esta resonsabilidad esta cubierta con el seguro obligatorio, como obligacion legal de repara el mal causado con motivo de la circulacion, y que,  como señala la ley, es consecuencia del riesgo que trata de cubrirse mediante la creacion de un sistema de seguro obligatorio, para que la víctima sea en todo caso debidamente asistida e indemnizada.

La objetivacion de la culpa en este ámbito del seguro obligatorio sólo se desvitúa mediante la demostración de haber obrado con toda la diligencia exigible, según las circunstancias de las personas, tiempo y lugar; y de las mas concretas que requiera el sector del tráfico, se impone, así, determinar si el sujeto obró con el cuidado, atención, diligencia y reflexión necesarios y exigibles, con vista a evitar cualesquiera posibles perjuicios a bienes ajenos juridicamente protegidos, contemplando no sólo el aspecto individual de la conducta humana, sino tambien su sentido social, determinado por la funcion de esta conducta en la comunidad, exigiénose extremas las precauciones hasta su agotamiento.

Por otro lado y centrandonos en el ejercicio de la accion judicial se debe partir del principio de responsabilidad por culpa, de forma que se hace necesario que el hecho pueda ser reprochable, culpabilísticamentee hablando, a una persona determinada. Por ello para que pueda prosperar la acción, han de quedar cumplidamente acreditados en las actuaciones todos y cada uno de los siguientes presupuestos:

  • Un hacer u omitir algo que se encuentre fuera de las normas del cautela y previson establecidas por el ordenamiento. A estos efectos, las interpretación que actualmente prima se funda en los principios de previsión del riesgo que puede derivar del empleo del medio productor del evento. Es decir, se ha de acreditar la omisión de la diligencia exigible, lo que requiere la existencia de un acción u omisión constitutiva de conducta ilícita, esto es, un obrar humano controlable por la voluntad y consciente y, en consecuencia, imputable subjetivamente al agente, el cual habra de responder juridicamente incluso de aquellos efectos de su actuacion relacionados directamente con su intervencion, e incluso de aquellos que no haya previsto ni aun querido, pero con los cuales, según la ordinaria prevision humana, debió contar, y que por lo mismo han de considerarse sometidos al imperio de su control y al señorío de su voluntad, configurando una presunción de que medío culpa o negligencia en la conducta del agente que tan solo se elimina o destruye mediante la demostracion cumplida de que el sujeto obro con toda la diligencia exigible a las circunstancias. No obstante, la acreditación por parte del causante del hecho dañoso, de haber acomodado su conducta a la maxima prevision y diligencia y a las prescipciones normativas asi como a las circunstancis concretas no excluyen su responsabilidad, por cuanto si la adopcion de tales garantias para obviar resultados dañosos previsibles y evitables no ofrecieron el resultado apetecido, claramente se viene a evidencias su insuficiencia y, en logica consecuenca, que algo quedaba por prevenir, deviniendo en incompleta la diligencia e incurriendo en la responsabilidad patrimonial que deriva del art. 1902 del Codigo Civil. Ello por la sencilla razon de que quien crea un riesgo ha de responder de todas sus consecuencias, presumiendo culposa toda accion u omision generadora de un daños indemnizable, a no ser que el agente pruebe a actuo con con la diligencia debida a tenor de las circunstacias de lugar o tiempo. Se exige pues, una diligencias específica más alta que la administrativamente reglada.
  • La produccion de un resultado dañoso, concreto, determinado y economicamente valuable.
  • Relacion causa efecto entre aquel comportamiento activo o pasivo y el resultado ocasionado, pese a lo cual ha de advertirse que el principio de la carga de la prueba obliga al sujeto demandado a acreditar que en la produccion del siniestro su actuación fue diligente y prudente. De ello se deriva que al encontrarnos ante una simple accion culposa en la que rigen el principio general probatorio marcado por el arículo 1214 Codigo Civil, la estimacion de la demanda ha de venir fundada en la probanza de la conducta imprudente o negligente de su adversario procesal.

Se prevé como se ha dicho anteriormente la excepción de responsabilidad, en el caso de daños corporales, si se prueban que los mismo fueron debidos únicamente a culpa o negligencia del perjudicado o a fuerza mayor extraña a la conduccion o al funcionamiento del vehículo, si bien es cierto que existe una gran dificultad probatoria pues se le exige al conductor un deber extremo de diligencia que excede de los módulos propios de la culpa penal, y aún de la civil ordinaria, se exige para el éxito de dicha accion la concurrencia de los siguientes requisitos:

  • que haya culpa de la víctima
  • que ésta sea exclusiva y excluyente, que el agente no hubiere incurrido en negligencia alguna, ni siquiera levísima y
  • que quien lo alega lo acredite cumplidamente.

EXCEPCIONES DE LA RESPONSABILIDAD

La doctrina expuesta, acogida por la jurisprudencia mayoritarias en los supuestos de resultados dañosos en el ámbito de la circulación de vehículos de motor permite, sin embargo dos excepciones:

  • Cuando exista reciprocidad de resultados dañosos en funcion del equilibrio de fuerzas intervinientes si, en una colision producida entre dos o mas vehículos, de la prueba practicada en autos no resulta suficientemente acreditado a cuál de ellos incumbe la responsabilidad del suceso.

En aquellos casos en los que los intervinientes en un accidente de trafico, con resultado de daños se hallan en un plano de igualdad y se reporchan mutuamente la causacion culpable de aquél, sin que exista un principio de prueba preeminente que permita reputar infringido un deber objetivo de diligencia, no cabe presumir la culpabilidad de uno u otro, ni invertir la carga de la prueba.

  • Cuando la propia víctima se interfiere con su conducta negligente en la cadena causal, es decir, debe acreditarse que el evento ocurrió por culpa exclusiva y excluyente de la víctima. En tal sentido conviene poner de manifiesto que “la culpa exclusiva de la víctima” es una excepción de fondo, cuya concurrencia requiere:
    • Culpa de la víctima, plena abosoluta, de forma que el accidente hay sido originado de forma total por su actuación negligente.
    • Culpa exclusiva y excluyente de la víctima, sin que por parte del agente implicado exista la más mínima culpabilidad.
    • Agotamiento por del autor del daños de su diligencias, incluso la adopción de la maniobra oportuna para evitar o aminorar el resultado siempre que sea posible y lo posibiliten las circunstancias del lugar.
    • Además existe responsabilidad del conductor cuando, aun probada la falta de culpa, los daños se producen por caso fortuito.

Señalan los artículos 5 y 8 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulacion de Vehículos que es la compañía que ha concertado el seguro de suscripción obligatoria el que cubre la responsabilidad civil derivada de la circulación, cuando el conductor utilice ilegítimamente vehículos de motor ajenos o no esté autorizado expresamente o tácitamente por el propietario. La excepción es que el propietario fuese privado del coche en virtud de robo, en cuyo caso quien responde es el consorcio.

En los supuestos en los que se han tramitado actuaciones penales que terminan con sentencia condenatoria firme, conteniendo pronunciamientos sobre responsabilidades civiles, la resolución penal vincula a la jurisdicción civil siempre y cuando no se haya decretado la reserva de acciones civiles.

Sin embargo y excepcionalmente cabe la posibilidad de instar en vía civil indemnizaciones complementarias de las otorgadas en vía penal, para aquellos supuestos en los que sucedan hechos y situaciones nuevas representativas de consecuencias dañosas imprevistas que no pudo tener en cuenta la sentencia penal, y así por resultados no sabidos, como sucede en los casos en los que el curso cronológico de las lesiones muestra la aparición de un nuevo daño más grave e incluso la muerte y en general al tener lugar hechos sobrevenidos y distintos. Por tanto, ha de tratarse de efectivo daño posterior, que tiene su causa en la actuación ilícita de quien penalmente resultó condenado y respecto a lo que la sentencia penal no contiene declaración compensatoria alguna.

 

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